jueves, 29 de marzo de 2012

tipos de ecologia


ECOLOGÍA AMBIENTAL
Esta primera vertiente se preocupa del medio ambiente, para que no sea excesivamente
desfigurado, de la calidad de vida, y de la preservación de las especies en vía de
extinción. Ve la naturaleza fuera del ser humano y  de la sociedad. Busca nuevas
tecnologías menos contaminantes, privilegiando soluciones técnicas. Esta postura es
importante porque busca corregir los excesos de la  voracidad del proyecto industrial
mundial, que siempre implica altos costes ecológicos.
Si no cuidamos el planeta como un todo podemos poner en grave riesgo de destrucción
partes de la biosfera y, al límite, inviabilizar la propia vida del planeta.

ECOLOGÍA SOCIAL 
La segunda -ecología social- no quiere sólo el medido ambiente, quiere el ambiente
entero. Inserta al ser humano y a la sociedad dentro de la naturaleza. No se preocupa
únicamente de embellecer la ciudad con mejores avenidas, plazas o playas más
atractivas, prioriza también el saneamiento básico, una buena red de escuelas y un
servicio de salud decente. La injusticia social significa violencia contra el ser más
complejo y singular de la creación, que es el ser humano, hombre y mujer. Él es parte y
parcela de la naturaleza. La ecología social propugna un desarrollo sostenible, que
atiende a las carencias de los seres humanos de hoy sin sacrificar el capital natural de la
Tierra, tomando también en consideración las necesidades de las generaciones del
mañana, que tienen derecho a satisfacerse y a heredar una Tierra habitable, con
relaciones humanas mínimamente justas. Pero el tipo de sociedad construida en los
últimos 400 años impide realizar un desarrollo sostenible. Es energívora, ha montado un
modelo de desarrollo que saquea sistemáticamente todos los recursos de la Tierra, y
explota la fuerza de trabajo.



ECOLOGÍA MENTAL
La tercera -la ecología mental- llamada también ecología profunda, sostiene que las
causas del déficit de la Tierra se deben al tipo de sociedad que actualmente tenemos y al
tipo de mentalidad predominante, cuyas raíces remontan a épocas anteriores a nuestra
historia moderna, incluyendo la profundidad de la vida psíquica humana consciente e
inconsciente, personal y arquetípica. En nosotros existen instintos de violencia, voluntad
de dominio, arquetipos sombríos que nos alejan de la benevolencia con relación a la
vida y a la naturaleza. Dentro de la mente humana se originan los mecanismos que nos
llevan a la guerra contra la Tierra. Y se expresan  mediante una categoría: el
antropocentrismo. El antropocentrismo considera al ser humano rey/reina del universo.
Los demás seres tienen sentido si ordenados al ser humano; están ahí para su disfrute.
Esta interpretación rompe con la ley más universal: la solidaridad cósmica. Todos los
seres son interdependientes y viven dentro de una intrincadísima red de relaciones.
Todos son importantes.



ECOLOGÍA INTEGRAL
Finalmente, la cuarta –ecología integral- parte de  una nueva visión de la Tierra,
inaugurada por los astronautas a partir de los años 60, cuando se lanzaron las primeras
naves tripuladas. Ellos vieron la Tierra desde afuera. Desde la nave espacial o desde la
Luna, la Tierra –según el testimonio de varios de ellos- aparece como un
resplandeciente planeta azul-blanco que cabe en la  palma de la mano y puede
esconderse detrás del dedo pulgar. Desde esa perspectiva, Tierra y seres humanos
emergen como una misma entidad. El ser humano es la propia Tierra que siente, piensa,
ama, llora y venera. La Tierra surge como el tercer planeta de un sol, uno de los 100 mil
millones de soles de nuestra galaxia, que es a su vez una entre 100 mil millones de otras
del universo, universo que posiblemente es uno entre otros paralelos y distintos al
nuestro. Y nosotros, seres humanos, hemos evolucionado hasta el punto de poder estar
aquí para hablar de todo esto, sintiéndonos ligados y religados a todas estas realidades.
Todo caminó con una precisión capaz de permitir nuestra existencia aquí y ahora. De no
ser así no estaríamos aquí.



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